Este libro defiende la idea de que en Kant hay una antropología filosófica en sentido cosmopolita, orientada a comprender al ser humano y, además, a proyectarlo como ciudadano del mundo. Por tanto, la pregunta qué es el hombre debe abordarse entendiéndolo como un animal metafísico. El análisis de Antropología en sentido pragmático y Lecciones de Antropología demuestra que la antropología kantiana no solo es empírica, sino también trascendental: por un lado, da cuenta de quién es; por otro, establece unos a priori que permiten conformar la realidad del ser humano. Por último, la obra aborda el fundamento antropológico del cosmopolitismo.