ORIÓN Mi madre solía describir la pequeña isla donde vivimos como un lugar donde las olas llegan a la orilla con suavidad, la arena es dorada y el mar sabe a sal.
El tiempo me hizo ver que Helena, mi madre, era tan grandiosa que consiguió hacernos felices aun cuando su vida se rompía en mil cristales diminutos.
Ella siempre decía que la mejor parte de alejarse de casa es volver. Luna debe pensar igual ya que ha vuelto seis años después de macharse sin mirar atrás, alejándose de mí en el peor momento de mi vida. LUNA En el extremo más alejado de la isla y, sendero arriba, se encuentra el lugar más bonito de Isla de Sal, al que me dirijo por primera vez en seis años.
La librería de Helena se encuentra en un pequeño acantilado con unas vistas increíbles. Este lugar y sus dueños, Helena y Lucio, fueron un bálsamo para mí.